lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 3: Y.O.U



Capitulo 3: Y.O.U

Cuando se fueron llamé a mi madre para hablar con ella, porque mi hermana me había dicho que se lo había contado y que estaba todo el rato llorando. Le dije lo que me había pasado y que estaba completamente bien. Los sedantes funcionaban a la perfección, así que mañana iba a disfrutar como un niño con su primera bicicleta.
-¡Ay, Dios, nena! ¡No me vuelvas a dar esos sustos que me llevas directa a la tumba!
¡Qué dramática! No pasó nada realmente grave. También le dije que iba a ir al concierto igualmente, que ellos nos habían reservado a mí y a Yong Soo unos asientos en las gradas cerca de ellos, que el hospital me prestaría una silla de ruedas para ir. Ella estalló en cólera. Que si era peligroso, que si podía hacerme daño, que si podía caerme… Yo no le iba a hacer caso, después de que me propusieran ir.
Al día siguiente, el gran día, me desperté pronto por los nervios y estuve todo el día escuchando sus canciones y viendo las fotos que nos hicimos juntos. Mi hermana me había traído el portátil y ropa nueva para esa noche, ya que no tenía pensado ir con el camisón del hospital. También se había traído la plancha para peinarme un poco. Me repasé cada letra, cada estribillo, aunque ya me las sabía todas. Lo único que me iba a decepcionar de ese día era no poder saltar como el resto de personas. A la hora de comer me atiborré a sopa y a natillas de vainilla. Consecuencias de los nervios. Y después me levanté con cuidado, aunque me dolían levemente las magulladuras, y me vestí con ayuda de mi hermana. Luego me peinó y llamó a la enfermera para que trajera la silla de ruedas. Sentía mariposas en el estómago y algo que quería explotar en mi interior y salir de mi cuerpo en forma de felicidad extrema. Me contuve para no dar el espectáculo como hago en mi casa cuando no me ve nadie. En la planta baja, la enfermera nos acompañó hasta un hombre trajeado que decía estar esperándonos.
-Me envía el presidente Kim para que lleguen antes de que comience a entrar toda la gente y puedan estar en el ensayo general junto a las VIP.
Le seguimos hasta el coche y nos llevó hasta el pabellón. Al llegar vimos la cola quilométrica que estaba esperando a que las puertas se abriesen, aunque las VIP comenzaban a entrar por la puerta trasera. Hacia allí nos condujo el amable hombre y nos llevó hasta los asientos que teníamos reservados. Estaban realmente cerca del escenario y seguro que si alargaba la mano se la podría estrechar. Me fijé en todas esas chicas en primera fila esperando a que el ensayo comenzase, felices como yo, pero no tanto. De eso estaba más que segura. Al poco rato de llegar nosotras comenzaron a salir artistas de la compañía para empezar a ensayar. Todo el equipo estaba preparado para probar los instrumentos y el material. Entre ellos vi a Key que salió cerca de donde estábamos nosotras y saludó al público. Luego se giró hacia donde estábamos mi hermana y yo y vino a saludarnos.
-¡Annyeong!- dijo jovialmente-. ¿Cómo estás hoy?- se asomó a la baranda y nos estrechó la mano.
-Mejor. Ya no me duele tanto, aunque el golpe que me di en el costado sí que me duele un poco.
-Bueno, pero eso se pasará rápido. Lo bueno es que no tienes ninguna contusión interna en la cabeza- su sonrisa era cálida y transmitía energía y felicidad-. Espero que disfrutéis muchísimo del espectáculo. Cuando termine esperad a que se vaya la gente y Goo Jung-sshi os llevará de nuevo al hospital- se dio la vuelta para reunirse con todos, pero antes se giró para decirnos una última cosa-: Por cierto, ¿cuándo te dan el alta?
-Mañana podré irme a casa ya, aunque tendré que seguir tomándome la medicación unos días más- le expliqué.
Se fue corriendo y gritando “fighting”, que ya quedaba poco y que lo iba a bordar.

                                                                       ~*~

Cuando me tocaba salir a mí para ensayar lo primero que hice fue mirar a ver si ya había llegado y allí estaba con su radiante sonrisa. Levanté la mano para saludarlas y me concentré para no llevarme un sermón como esta mañana. El ensayo pasó rápido y fue muy divertido. Todos estaban contentos porque había venido mucha gente a vernos. En uno de los momentos que no nos tocaba salir a ensayar, Minho y yo nos acercamos a las ventanas y vimos la cola de gente que esperaba tarareando canciones y hablando impacientes porque se abrieran las puertas. Estas cosas hacían que dieras todo para que la gente lo disfrutara y hacían que quisieras seguir haciéndoles sonreír como ellos lo hacían con los pequeños detalles que te daban o el simple hecho de venir a recibirnos en el aeropuerto o a los conciertos y corear tus canciones. A mí al menos me subía la moral.
-¡Uooh!- exclamé.
-Hay mucha gente.- Minho se separó y volvió adentro.
Esperé paciente a que mi plataforma me lanzara al escenario. Era una de las primeras personas en salir junto con Sungmin, Donghae, Hyoyeon, Yuri y Yoona. La música y los bramidos de la gente inundaron el ambiente.
-¡Diez segundos, chicos!- nos avisó la coordinadora.
La concentración se apoderó de mi mente y me dejé llevar como en cada presentación, ligero, rápido, con alegría adolescente, según el presidente Kim. Cada paso que realizaba y cada movimiento, cada nota que salía de mi garganta en forma de verso formando una canción llena de energía y de sentimiento era todo lo que podía hacer para agradecer que toda esa gente que había dejado el pabellón sin lugar ni para una mota de polvo. La sonrisa me salía sola. Saltaba y gritaba, esperando a que mis compañeros hicieran también su aparición. Dos cañones de confeti estallaron al acabar la canción y todos nos juntamos en la parte delantera del escenario, con cogimos de las manos y saludamos al público.
-¡WELCOME TO THE SMTOWN SHOW! - gritamos al unísono. Todo el local irradiaba felicidad y alegría.
El concierto duró casi tres horas. Al terminar estábamos agotados, pero todavía nos quedaron algo de fuerzas para salir con nuestras bolsas llenas de regalos y lanzarlos al público. Yo fui expresamente a ellas dos para dárselos en la mano. Había escogido un conejo blanco para ella y un oso para su hermana. Lo abrazó como si fuera el tesoro más preciado de su vida y se lo agradecí con una sonrisa. Vacié la bolsa enseguida y cuando terminamos nos volvimos a despedir como habíamos empezado.
-¡Ha sido genial! ¿Verdad?-exclamó Shindong.
-Me lo he pasado muy bien y se sabían todas las canciones. Me han impresionado- Sunny también estaba impresionada, como todos-. Creo que el presidente Kim debería pensarse lo de venir aquí a hacer conciertos todos los años. De cada grupo, me refiero, no el SMTOWN. Seguro que nos recibirían igual que hoy.
-¿Podemos?- le pregunté inocente.
El presidente se quedó pensativo durante un momento antes de contestar.
-Tras vuestra presentación del próximo álbum y vuestra gira por Asia, haremos una gira por Europa y América.
Todos estábamos contentos por su respuesta. Nuestros compañeros nos felicitaron y esperaban poder hacer lo mismo cuando hicieran su propio comeback. Pasó casi una hora hasta que el pabellón entero se hubo vaciado. Me asomé varias veces para ver si seguían allí y esperaba tranquila mientras hablaba con su hermana emocionada. Cuando ya no había nadie, el secretario del presidente Kim fue a buscarlas y las llevó hasta el coche en el que vinieron. Ella se giraba de vez en cuando y buscaba entre los trastos del escenario por si veía a alguien mientras su hermana empujaba su silla de ruedas y se marchaban. En ese momento Key me empujó y salimos los cinco para despedirlas. Su rostro se iluminó al vernos y yo creo que me sonrojé un poco.
-¿Os habéis divertido?- preguntó Jonghyun.
-¡Sí, mucho! ¡Ha sido increíble! ¡Nunca me había gustado tanto un concierto!
-Me alegro. Cuidaos mucho y espero que te recuperes pronto de las magulladuras.
-Muchas gracias. Por eso y por todo lo que habéis hecho por mí.
Estuvo agitando su brazo hasta que nos perdió de vista.

                                                                       ~*~

Sentía tanta emoción que no podía ni siquiera dormir. La camilla me parecía incómoda en ese momento y sólo tenía ganas de revivir ese momento una y otra vez en mi cabeza. No volvería a verlos, puede que en un concierto sí, pero seguro que ni se acordarán de mí… Eso me ponía un poco triste, pero no iba a dejar que me deprimiera. No ahora. Le di al botón de la cama para quedarme sentada y cogí mi iPod y la cámara para revivir el momento aunque fuese con fotos. Hice algún que otro video, pero como no se veían muy bien no les hice caso. Me importaba más el que había hecho mi primo cuando vinieron al hospital. Él me lo había pasado a mi propio móvil para poder verlo tantas veces como me apeteciera. Y así pasé mi última noche en el hospital hasta que acabé rendida y el sueño se apoderó de mí mientras escuchaba Hit me.
Los rayos de sol que se colaban por las rendijas de la persiana me despertaron sobre las diez de la mañana. Mi hermana me dijo que el primo nos recogería a las doce del mediodía para llevarnos a la estación de tren, que ya llevaría nuestras cosas. Me levanté con ayuda de las muletas y abrí la persiana. Fui al baño y me arreglé un poco el pelo, me lavé la cara y me vestí como pude. Poco después llegó mi hermana a la habitación y me dijo que ya había llegado. Recogí mis cosas y las metí en la mochila. Mi primo estaba en la entrada con el coche esperándonos. Bajé hasta allí con la silla de ruedas porque todavía me dolía el tobillo. Nos subimos al coche y dejamos atrás uno de mis lugares favoritos a partir de aquel momento.
-Bueno… Espero que nos veamos otra vez pronto y que no estemos siempre hablando por facebook- se rió y me abrazó.
-Espero, aunque todo depende de mis padres que también quieren venir.
Nos despedimos de él y subimos al tren. El camino se me hizo algo largo, porque me empezaba a doler todo y no tenía las pastillas a mano. Intenté desconectar y pensar en otra cosa. Cosa que no era otra más que Taemin y su linda sonrisa mientras cantaba. Deseaba regresar al pasado, a ese momento y volver a abrazarle y escuchar su dulce voz.
Ya en casa mi madre me abrazó llorando y diciéndome que sabía que iba a pasar algo malo y que no me fuera más, bla, bla, bla… Fue una coincidencia. Una maravillosa coincidencia, pensé. Mi padre también me preguntó por mi estado y me dio un beso en la frente, al igual que a mi hermana. Cuando mi madre se calmó decidí enseñarles los videos y las fotos del concierto. Como no los conocían no se ilusionaban como yo. Y cuando les enseñé esos, decidí relatarles mi maravillosa experiencia en el hospital, el culpable de que hubiera ido a parar allí y sus consecuencias. Mis padres hasta que no les enseñé el video y las fotos no se lo creían.
-Estarás contenta, ¿no?- me dijo mi madre.
¿Cómo podía preguntarme eso? Estaba a punto de llorar sólo de recordarlo. A veces creo que voy a deshidratarme de tanto llorar. ¡JA! No caerá esa breva, Solía decirme mi mejor amigo. De broma, por supuesto.
“Tturuhjyuh kkeh-jeel-tteut-han toomyunghan negeh, dahl-kohm-han dohk-mool puh-jee-deut, ha-yaht-keh uruh-boo-teun neh oren sangchyuh-gah, nuh-yeh gahseum-sohk geep-gae puh-jyuh-doh…”
 
La alarma del móvil volvía a sonar para recordarme que tenía que ir al infierno llamado instituto. Últimamente no iba muy bien en los estudios, pero intentaba esforzarme cuanto podía. Me levanté a regañadientes y me arreglé todo lo rápido que pude para no llegar tarde el primer día después de las mini-vacaciones. Estos días mi padre me llevaría a clase con el coche, porque no estaba para andar todavía. Suerte que todas las clases las tengo en la misma aula, menos dos, pensé. Hacía un día soleado, pero corría un aire bastante fresco, así que cogí la chaqueta. En clase, otra vez volví a reproducir el momento una y otra vez a cada uno de mis amigos. Algunos no le prestaron  atención, porque esas cosas no les interesan, otros se alegraron por mí y otros se tiraban de los pelos de la envidia (jojojojojo). A última hora, ya cansada, intentaba no prestarle atención al reloj porque estaba segura de que el tiempo no pasaba y que las manecillas me jugaban una mala pasada adelantándose y retrocediendo. La profesora se quedaba mirándome mientras explicaba y eso impedía que se me cerraran los ojos, pero creo que la estaba asustando porque los debía tener muy abiertos para no dormirme. Justo cuando sonó la musiquita que anunciaba el final de las clases (y que me recordaba a Japón porque era la misma), mi compañero gritó de júbilo y todos salimos disparados para casa sin dejar que la profesora terminara de hablar. 
 
Por el camino iba acompañada de Woosung, mi compañero de pupitre y mejor amigo desde los diez años, que hablaba sin parar de las ganas que tenía de que acabaran las clases y que llegase el verano para poder visitar a sus parientes de Corea. Él era el que se tiraba de los pelos cuando le contaba lo cerca que había estado de Key, que es su preferido. Woosung ya los había visto en un evento de la SM en Corea hace casi dos años, pero no era comparable con lo que había vivido yo. Yo también me moriría de la envidia si le hubiera pasado a cualquier otra persona.
 
-¿Hye Hoon?- me llamó-. ¿Por qué no respondes a mis ataques? Normalmente estás más divertida.
 
-Lo siento… Es que ando bastante distraída. ¿Qué decías?- le miré con curiosidad por saber lo que me estaba contando esta vez.
 
-Nada, da igual. Eran tonterías para sacarte de tus casillas como siempre- sonrió pícaramente y me revolvió el pelo como solía hacer desde que nos conocimos. Decía que tenía el pelo muy liso y que le recordaba a su hermana pequeña.
 
-A veces no sé cómo te aguanto- le pellizqué el pómulo y salí corriendo delante de él.
 
-¡Porque estoy como un queso y porque sin mí no aprenderías coreano!
 
Oía cómo se acercaba corriendo, por supuesto más rápido que yo, y me rodeaba la cintura con sus brazos. Yo intentaba resistirme entre carcajada y carcajada, pero no podía con él. Al final me soltó y continuamos camino a casa. Al llegar me dio un beso en la frente y volvió a revolverme el pelo.
 
-Estudia. Y no coreano, sino historia. Sabes que puedes aprobar.
 
Me quedé en la puerta viendo cómo se iba calle abajo. Cuando se ponía tan serio a veces me daba miedo, pero sabía que tenía razón. No aprobaba porque era una completa vaga. Suspiré y entré dejando la mochila en la puerta de mi habitación y entrando en el comedor para saludar. Mi madre no estaba así que deduje que estaría trabajando. Mi padre ya había preparado la mesa y la comida. Me dirigí a la silla y me desplomé agotada. Comí todo lo rápido que pude evitando el atragantamiento y me fui a la habitación para estudiar. Saqué el libro y lo abrí por el tema. Todavía me quedaba una semana para el examen, pero si no me ponía ya no lo aprobaría. Al principio todo bien, pero conforme pasaban los minutos me dormía más y más. Decidí ponerme algo de música para evitar el silencio, pero no funcionó, así que acudí a mi último recurso: llamar a Woosung. Dieron diez tonos y no lo cogió. Lo hace a propósito, pensé. A los pocos minutos me llamó él.
 
-¿Pasa algo? Estaba en la ducha- preguntó preocupado.
 
-¡Qué va! Es solo que quería preguntarte si podía ir a tu casa a estudiar. No me concentro y quería preguntarte algunas dudas.
 
-Claro. Ven en media hora. Dame algo de tiempo para arreglar un poco la habitación.
 
-Vale, pero no tardes que me aburro como una ostra.
 
-¡Pues haz los deberes de mientras! Seguro que así mantienes la cabeza en otro sitio que no sea el trasero de Taemin.
 
Eso me sorprendió. Yo no pensaba en su trasero. Ni siquiera estaba pensando en él en ese momento. Dejé el móvil en la mesita de noche y recogí las cosas que necesitaba. Cuando salí de casa el sol me cegaba. Todavía hacía algo de calor aunque estábamos casi en invierno. El cambio climático apesta. Al llegar a su puerta toqué a la ventana para que su madre me abriera. Hice una reverencia y entré directamente al cuarto de Woosung como siempre.
 
-¡Hye Hoon-unnie!- escuché una vocecita tras de mí y me giré para saludarla.
 
-¡Hola, Narae! ¿Cómo estás? ¿Vas bien en el cole?
 
-Sí. Es todo muy fácil y mi hermano me ayuda siempre que tiene tiempo si no entiendo algo.
 
-Me alegro. No seas como yo y sigue su ejemplo.
 
Abrí la puerta sin tocar y me lo encontré en calzoncillos con los pantalones en la mano. Nos quedamos paralizados, mirándonos con los ojos como platos. Cerré la puerta sin decir palabra y esperé a que él la volviera a abrir. Cuando lo hizo estaba rojo como un tomate y supongo que yo también. Me invitó a entrar y me senté en la cama.
 
-¿No te han dicho nunca que se llama antes de entrar?- parecía algo molesto, pero enseguida cambió de expresión y se puso en modo “macho men seductor”-. Sabes que te ha gustado el momento. 
 
-¡Cállate y saca el libro y los apuntes!
 
Seguía mirándome picarón, pero yo no le hacía caso. Quería aprobar este examen y demostrarle a la profesora que puedo hacer más de lo que ella ve. Al principio estábamos bien, callados y concentrados. Lo que no entendía se lo preguntaba, pero cuando comencé a liarme de verdad me desconcentré y empecé a hablar molestándole a él también. Me preguntó qué era lo que no entendía y se lo dije. Sacó una hoja y me hizo un esquema para saber cómo organizar el tema y las ideas importantes. Cuando hacía esas cosas se concentraba un montón y no parecía el mismo.
 
-Deberías ser profesor. Los alumnos te adorarían y saldrían sacando dieces del instituto.
 
Sonrió pero no contestó. Realmente agradecía todo lo que hacía por mí. A veces creo que no me lo merezco, aunque cuando le digo esas cosas él se enfada un montón conmigo, porque dice que no me valoro a mí misma… Puede que tenga razón en eso también. Como en todo.

                                                                       ~*~

Hoy comenzábamos a grabar el nuevo MV. Ya habíamos grabado el mini-álbum entero y ensayado hasta la saciedad todos los bailes de todas las canciones. Estaba algo molesto con el pelo que me habían hecho pero decían que sólo era para la presentación, que luego me lo podría cortar. No me molestaba tenerlo largo, pero no acababa de acostumbrarme. Además que era más largo que cuando sacamos el álbum de Lucifer. Jonghyun se acercó a mí al verme algo cabizbajo.
 
-¿Te pasa algo?- preguntó.
 
-No, qué va. Es que… Estoy bastante cansado últimamente. No duermo muy bien y creo que he adelgazado.
 
-Sí… Se te nota más flaco. ¿No comes bien?- parecía bastante preocupado por mí.
 
-Sí que como, pero no como suficiente creo. No sé. No tengo apetito.
 
-Bueno. Tú aunque no tengas hambre tienes que comer que estás hecho un saco de huesos.
 
-Y tú un saco de músculos.
 
Sonrió  tocándose el abdomen orgulloso de sus músculos, se fue al centro de la habitación y se preparó para grabar su parte en solitario. Los demás teníamos descanso hasta que nos llamasen. Aproveché para ir al baño y refrescarme un poco. Me dolía la cabeza por no dormir bien, pero podía aguantarlo. No podíamos perder ningún día de trabajo. Quedaba muy poco para presentar el álbum y teníamos que tenerlo todo preparado. Cuando salí Jonghyun ya había terminado con su parte y estaban grabando la de Key. Íbamos bastante rápido, ya que eran escenas fáciles de tomar, pero cuando rodáramos la parte de historia iba a costar más tiempo. Me froté los ojos y la chica se acercó a mí para retocar mi maquillaje.
 
-Eres el siguiente, Taemin.
 
Hice todo el esfuerzo que pude para que saliera bien aún estando somnoliento. Cuando nos enseñaron las imágenes vi que habíamos hecho un buen trabajo. Va a quedar genial, pensé. Después de comer y grabar algunas escenas más, nos fuimos a casa, ya que no teníamos nada más en la agenda nos quedaban cuatro horas libres hasta la hora de la cena, así que tratamos de aprovecharlas al máximo. Jonghyun decidió ponerse a dibujar, le relajaba mucho, decía. Onew y Minho estaban jugando a videojuegos, y Key y yo respondíamos algunos de los mensajes que nos habían dejado en me2day. Era complicado responder a todos porque había muchos, pero intentábamos contestar los máximos posibles. Cuando yo iba a apagar el ordenador Key apartó mi mano del ratón y señaló un mensaje que le había llamado la atención.
 
-¡Es de Hye Hoon!- dijo feliz-. Vamos a contestarle, pero por privado.
 
Me quitó el portátil de las manos y comenzó a escribir como loco. Luego me lo pasó para que yo escribiese algo. Al principio no sabía qué poner, pero luego comencé a hablar como si fuera una amiga de toda la vida.
 
Hola Hye Hoon-noona, soy Taemin ^_^ Espero que tu herida ya se haya curado y que ya no te duela el tobillo. Si no es así, entonces recupérate pronto. Estoy seguro de que ya lo habrás leído, pero te lo digo igualmente. Dentro de unas tres semanas lanzaremos el teaser del single de nuestro nuevo álbum y al día siguiente saldrá al mercado el álbum. Espero que lo veas y que te guste mucho ^O^ El MV entero lo lanzaremos una semana después. Un saludo, SHINee!
 
Quería ponerle más cosas, pero no podía enrollarme. Después de su mensaje nos había enviado una foto. Era la que nos hicimos todos en el hospital. Salía realmente bonita, aunque tenía los ojos un poco rojos de llorar. Jonghyun y Onew salían muy graciosos. Minho sereno y sonriente, como siempre. Key adorable y a mí se me notaba algo nervioso. Era una foto divertida. La descargué y me la guardé en mi carpeta personal.
 
Después de cenar fui yo el que se puso a jugar. Me lancé al sofá y apoyé la cabeza en las piernas de Minho que estaba a mi lado leyendo. De vez en cuando me miraba jugar y se reía de mí porque decía que era penoso. Yo le reté a que le ganaba seguro y me tendría que invitar a comer pollo frito. Él accedió muy seguro de que iba a ganar, pero no lo consiguió. Al principio era él el que más mercenarios había eliminado, pero en el 3/5 comencé a ganar yo y le hice prometer que me invitaría a dos raciones. Jonghyun entró en la habitación después de ducharse y dijo que el baño estaba libre. Me di una ducha rápida y me acosté después de secarme el pelo. Jonghyun, que dormía en la misma habitación que yo, entró cuando estaba a punto de apagar la luz y calló rendido en la cama.
 
-Estoy hecho polvo. Si hubiera podido me habría acostado hace dos horas.
 
-Podrías haberte duchado antes de cenar, en vez de dibujar tanto y así haberte acostado antes- le miré riéndome y él se tapó la cara con el brazo, derrotado.
 
-Pero me apetecía dibujar- suspiró-. Bueno, vamos a dormir, que mañana tenemos muchas cosas que hacer.
 
Apagué finalmente la luz y me tapé con la sábana. Por primera vez en semanas conseguía dormirme rápido y sin sueños extraños.


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[Por favor no copiar o modificar el texto sin mi permiso  © Aruba García]

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