domingo, 20 de octubre de 2013

DON'T GO

NOTA DEL AUTOR
*Jieun es de 1993 y mide 1'72m
*Chanyeol es de 1992 y mide 1'86m
*Sehun es de 1994 y mide 1'84
*Kris es de 1990 y mide 1'90m
*Kyungsoo es de 1993 y mide 1'73m
* Para mí los cerezos en flor simbolizan la esperanza, por eso he escogido esa foto para el fondo de la cabecera.
*Abajo del todo se encuentra la OST por si os apetece escucharla mientras disfrutáis de la lectura.


DON’T GO



     Derrapó con la vieja bicicleta que le regalaron sus abuelos bajándose estrepitosamente de ella y dirigiéndose a la entrada principal de la casa de Jieun. Se aclaró la garganta y respiró hondo para recuperar el aliento. La joven abrió la puerta con el codo mientras terminaba de recoger su largo pelo azabache en una trenza ladeada. Tenía los ojos hinchados y semblante cansado, pero se esforzó por sonreírle a su amigo, con un amago de amargura.

     -Hola, Kyungsoo- dijo con voz ronca.

     El joven la atrajo hacia sí apoyando la barbilla en su coronilla. Jieun se encorvó para acomodarse entre sus brazos, ya que solo se llevaban un centímetro de altura. Sollozó en silencio, permaneciendo en el protector y cálido abrazo de Kyungsoo un largo rato.

     -Perdón por no llegar antes.

     -No te disculpes- se separó lentamente de él entrando a la casa- Has llegado, es lo que cuenta.

     Un relámpago iluminó el cielo dejando a su paso un estridente trueno que hizo temblar las ventanas. El agua empezó a caer torrencialmente empapándolo todo. Kyungsoo se acomodó en el sofá y al poco rato se le unió Jieun con dos tazas de chocolate caliente. Le tendió una al chico y encendió la televisión. Hizo zapping una y otra vez sin encontrar nada que les gustase. En ese momento sonó el teléfono y  la joven se apresuró a contestar. Sonrió tras escuchar la voz del otro lado del auricular. Kyungsoo trató de escuchar lo que decía pero no lo logró. Cuando terminó de hablar volvió a su sitio acurrucándose con la cabeza sobre piernas de su amigo. Éste acariciaba gentilmente su cabello en silencio, dándole tiempo para hablar cuando se sintiera preparada. Al cabo de veinte minutos volvió a levantarse y sonrió.

     -Chanyeol llegará después de comer. ¿Qué te apetece hacer?

     El joven correspondió esa sonrisa que sabía lo mucho que le costaba llevar a cabo y cruzó las piernas sobre el sofá.

     -Podríamos hacer gachas. En honor a tu madre. He estado aprendiendo con la mía y creo que me salen bastante bien.

     -Sí, estoy segura de que le encantaría comer gachas hoy. Hace un día perfecto para eso.

    Ambos se levantaron tras acabar sus tazas de chocolate y se dirigieron a la cocina. La cocina de Jieun era más o menos grande, lo suficiente para cocinar y desayunar. La entrada era un arco de madera oscura que rozaba el techo. Al entrar a la izquierda estaba la puerta que daba a la despensa y el resto de la pared estaba rodeado por una encimera de yeso grisáceo con motitas blancas y negras. En el centro de la cocina había dos encimeras más y dos taburetes de madera donde desayunaban Jieun y su madre.

     Pusieron algo de música de fondo para que el silencio no fuese tan abrumador. En la cocina, Kyungsoo alzó de la cintura a Jieun para alcanzar la sartén grande y ésta estalló en carcajadas retorciéndose y obligando al chico a que la dejase en el suelo por las cosquillas.

     -Cógeme de más abajo. De las caderas.

     El muchacho se sonrojó débilmente pero la levantó, esta vez sin tanta suerte como antes.

     -¿Qué pasa, flojeras? ¿Dónde está tu fuerza innata masculina?

     Volvió a intentarlo y lo hizo tan rápido que la joven se asustó un poco.

     -¿Qué decías?

     Jieun sacudió la cabeza y cogió la sartén depositándola en el banco de la cocina al mismo tiempo que Kyungsoo la depositaba a ella en el suelo. Abrió el cajón del mueble y sacó los utensilios que iban a necesitar. Dejó un plato al lado de la sartén para no manchar la encimera con la paleta. Mientras Jieun cortaba los ajos, Kyungsoo se acercó a la despensa para buscar la harina. Rebuscó entre los varios estantes pero no encontró nada.

     -Oye Jieun. No hay harina. Voy a comprar, ¿vale?

     -¡No, espera! ¡Voy yo!- salió de la cocina limpiándose las manos en el delantal mientras se lo quitaba y lo depositaba sobre una de las sillas del comedor- Así me aireo un poco.

     Kyungsoo le sonrió y fue a la cocina para terminar de cortar los ajos. Cuando Jieun volvió ya tenía los ajos, la carne y el tomate friéndose en la sartén. La joven, mientras su amigo hacía lo suyo, preparó la harina y la dejó sobre el peso cerca de Kyungsoo.

     -¿Qué tal está Kris? Hace mucho que no lo veo por aquí. Y hablando de hermanos. ¿Dónde está Sehun? Debería estar en casa.

     -Kris sigue con mi padre en Irlanda. Dijo que iba a venir para el aniversario de mamá estar conmigo y Sehun y llevarle unas flores, pero no ha podido. Está con los exámenes finales. Pero en un par de semanas ya tiene vacaciones. Creo que vendrán los dos- tomó aire- Sehun está en clase de taekkyon. No creo que tarde más de media hora en venir.

     El padre de Jieun y Kris se fueron a vivir a Dublín por trabajo. Su padre pidió el traslado a la sucursal irlandesa tras el duro divorcio con su mujer tres años antes de que falleciera, llevándose a su hijo mayor con él. Jieun y Sehun decidieron quedarse con su madre. Desde entonces solo han logrado verse en persona cuatro veces y muy pocos días, aunque se llamaban a menudo por Skype.

     Ya solo quedaba echar el agua y la harina y esperar. Jieun cogió los taburetes y se sentaron cerca de la comida para remover de vez en cuando. Kyungsoo se masajeó la nuca pensativo mientras miraba de reojo a Jieun remover las gachas. Empezó a sonar la canción más alegre del CD y aprovechó el momento para preguntar.

     -Jieun-ah… - ésta se giró a mirarle con una sonrisa en el rostro y le supo mal preguntar- Tu madre… ¿Cuántos años cumpliría si todavía estuviese… aquí?

     -Ah… 47. Cumpliría 47 años.

     Por suerte la sonrisa no desapareció de su rostro. Poco a poco la muchacha iba superando la ausencia de su madre pero a veces todavía pesaba en su pecho. Su madre los dejó a ella y sus hermanos dos años atrás por un accidente laboral. La madre de Jieun trabajaba en una central nuclear y un día tuvieron problemas en una de las secciones subterráneas. Ella y siete científicos más debían arreglar el problema, pero no lograron evacuarlos a tiempo, aunque consiguieron que no hubiese fugas al exterior antes de perecer. Cuando le dieron la noticia a Jieun sintió cómo la vista se le nublaba y se desmayó antes de que nadie pudiese sujetar su frágil cuerpo en ese momento. Sehun estaba en su clase de taekkyon y no se enteró hasta que llegó a casa. Kris y su padre viajaron a Seúl y estuvieron allí durante un mes (la única estancia larga que han tenido) para organizar el entierro, el testamento y los papeles de la casa. Sehun y su hermano fueron fuertes afrontando la gran pérdida, sin embargo la joven Jieun apenas comía y se pasaba gran parte del día en la cama o en el sofá frente al televisor sin mirar realmente. Ni sus hermanos ni Chanyeol ni Kyungsoo consiguieron que sonriera hasta pasadas tres semanas. Ese día hicieron una cena todos juntos en casa de Chanyeol y pudieron hacer que Jieun acabase su bol de arroz y toda la carne, incluida media porción de su hermano pequeño. Esa noche, todos rieron con ganas por primera vez en mucho tiempo.

     Removieron por última vez la comida y la dejaron reposar. En ese momento alguien llamó a la puerta.

     -Voy a ver quién es.

     Jieun se levantó de su taburete, dejándolo de nuevo en su sitio, y se dirigió a la entrada. Al abrir se encontró con dos muchachos altos, uno moreno y otro rubio, con varias latas de refrescos y ligeramente empapados por el aguacero que caía. Sonrieron suplicantes por una toalla y un lugar caliente junto a la estufa. Jieun les dio un abrazo a cada uno cuando entraron y les ayudó con las latas dejándolas sobre la encimera.

     -Subid arriba y cambiaros de ropa. Chanyeol, la ropa vieja de Kris está en la habitación de mamá en una caja que pone Wu Yi Fan.

     -¡Ok!- canturreó mientras subía las escaleras de dos en dos seguido de Sehun.

     Jieun y Kyungsoo fueron limpiando la mesa y poniendo los cubiertos. Cuando los chicos bajaron se pararon frente al pequeño altar que había preparado la muchacha temprano en la mañana y encendieron un incienso y una de las velas.

     -Feliz cumpleaños, mamá- susurró el pequeño dándole un suave beso a la foto de su madre.

     Chanyeol le dio unas palmadas afectivas en la espalda y fueron a sentarse con los otros dos a la mesa.

     -¡Que aproveche!- vociferó Chanyeol alzando su cuchara y dando el primer bocado. Puso mala cara y se echó a reír. Todos le miraban expectantes antes de probar la comida- Está riquísimo. Felicidades, Jieun. Ya eres toda una cocinera.

     -En realidad lo he hecho yo.

     Chanyeol miró a Kyungsoo inexpresivo y tras un momento de silencio repitió con más énfasis:

     -¡Felicidades, Jieun! ¡Ya eres toda una cocinera!

     -Vale… Pasa de mí…

     Estallaron en carcajadas y sin aguantar más sus ruidosos estómagos empezaron a comer.



     Una pequeña capa de nieve de apenas dos centímetro cubría las calles de Seúl. Los niños disfrutaban de su primer día de vacaciones navideñas jugando con esa poca nieve bajo la atenta supervisión de sus padres. La joven se frotaba sus manos, guante contra guante, para mantenerlas calientes. Se arrebujó en su bufanda y aligeró el paso. Comenzaban a caer nuevamente pequeños copos de nieve y a los niños se les notaba más eufóricos todavía. Jieun dobló la esquina y se dirigió a la entrada del metro. Bajó las escaleras y al resguardo de la nieve encontró a un muchacho rubio de metro noventa de altura sentado sobre su maleta concentrado en la pantalla de su teléfono. Sonrió al verle y se acercó a él.

     -¡Kris!- llamó su atención agitando la mano.

     El muchacho se irguió y sonrió al reconocer a su hermana. Se puso en pie y envolvió su pequeño cuerpo en comparación al suyo.

     -¿Cómo estás, enana?

     Le besó la coronilla y la apretujó como había soñado durante varios meses. Cuando se separaron Jieun miró a su alrededor y luego a los ojos de su hermano inquisitiva. Éste negó con la cabeza, agarró su maleta y salió al exterior agarrando a su hermana de la mano. Apenas quince minutos después llegaron a casa cubiertos de nieve. Su hermano pequeño les abrió la puerta y en cuanto entraron dentro se lanzó sobre su hermano. Kris le revolvió el pelo como solía hacerle cuando era pequeño. Ambos se sacudieron la nieve y se quitaron las chaquetas húmedas.

     -En serio, ¿qué te da de comer tu hermana? Ya eres casi tan alto como yo. Y hace medio año eras igual de enano que ella.

     -¡Oye, yo no soy una enana!- se quejó Jieun.

     -Nos llevamos once centímetros exactos.

     Los tres hermanos se sentaron en el sofá junto a la estufa y entre carcajada y carcajada se pusieron al día de sus vidas. Sehun comentó que iba a participar en los nacionales de taekkyon, pero que no tenía muchas esperanzas. Sus hermanos le alentaron y le dieron ánimos.

     -Te he visto entrenar más de una vez y lo haces genial. El profesor te alaba constantemente. Eres su ojito derecho.

     Le dio un empujón a su hermana y le preguntó a Kris cómo le iba la universidad. Les contó que le estaba resultando mucho más fácil que en Corea y que incluso tenía tiempo para divertirse de vez en cuando.

     -Tienes novia- le preguntaron los menores sin miramientos.

     El mayor se sonrojó y admitió que algo había por ahí, pero que ella no estaba interesada en tener una relación muy seria porque, según ella, Kris se podría ir cualquier día a vivir de nuevo a Corea. Jieun le dio un apretón cariñoso en el brazo y Kris se lo agradeció con una radiante sonrisa.

     -Es imposible que se resista a tus encantos, hermano. Así que, por favor, dame consejos.

     Sus hermanos mayores le miraron suplicantes por más detalles y Sehun se arrepintió de haber dicho eso. Les contó que había una chica que iba a clases de baile en el mismo centro donde él hacía hakkido y quería pedirle su número o al menos hablar con ella.

     -Haz que os encontréis y que se fije en ti. Sonríele, dile hola, intenta sacar un tema de conversación. Lo que sea. Hazte el interesante.

     -Sé tú mismo- susurró Jieun acurrucándose en el hombro de su hermano mayor- Es lo que te diría mamá. Y que elijas a quien elijas seguro que es la correcta.



     Chanyeol estaba terminando de arreglar su habitación cuando sonó su móvil. Lo cogió rápido para que su madre no lo escuchase y entrase preguntando quién era. Al otro lado del auricular le respondió una voz masculina.

     -Oye, Channie, tengo que contarte algo, pero tienes que prometerme que no le vas a decir nada a Jieun. No quiero preocuparla, ¿vale?

     -Kyungsoo me estás asustando…

     Un pesado silencio se apoderó de la conversación hasta que menor habló.

     -Tengo cáncer.

     Chanyeol se dejó caer en la cama. Las piernas y las manos le temblaban y no sabía qué decir. El duro golpe lo había dejado aturdido.

     -Llevo tiempo en tratamiento, pero no os había querido decir nada. Esta mañana he ido al hospital para mi chequeo mensual y el doctor me ha dicho que ha empeorado demasiado…- de nuevo silencio- Me estoy muriendo…

     Se le cortó la voz y aunque Chanyeol no lo viera sabía que estaba llorando. Sus propios ojos le escocían y parpadeó para no dejar que las lágrimas ganasen la batalla. Escuchó a Kyungsoo sorberse la nariz y suspirar varias veces antes de hablar de nuevo. Su voz sonó débil y ronca.

     -Quería pedirte un último favor.

     -No digas esa horrible palabra. No va a ser el último. No te vas a morir.

Haciendo caso omiso de las palabras que decía su amigo siguió hablando.

     -Quiero que cuides muy bien de Jieun. Sé que llevas años enamorado de ella. Yo… Yo también… estoy enamorado de ella- hizo una pausa y respiró hondo- Sé que tú no lo sabes pero me declaré. Sabía que no sentía lo mismo pero pensé que tal vez podía hacer que cambiase de idea. Entonces fue cuando me diagnosticaron el cáncer y decidí no seguir adelante. Haz que te ame como tú la amas.

     Chanyeol cerró los ojos sin poder aguantar más el escozor y un par de lágrimas rebeldes se deslizaron por sus enrojecidas mejillas.



     Llevaban ya dos semanas de vacaciones navideñas y la ciudad estaba completamente blanca. La escuela de hakkido de Sehun estaría cerrada durante las siguientes dos semanas así que se uniría a sus hermanos y los chicos. Estaban en un café cerca de casa de Chanyeol ya que iban a dormir todos juntos allí porque sus padres se habían ido unos días de vacaciones.

     -Bueno, entonces vemos una peli. ¿Y luego fiesta?

     -Nada de alcohol, jovencito.

     -¡Oh, vamos!- se quejó el pequeño- ¡Que ya no soy un crío!

     -Déjale beber un poco. Le controlaré.

     -Eso si puedes controlarte a ti mismo.

     Estallaron en carcajadas y siguieron discutiendo un rato más hasta que Jieun accedió a dejarle beber un poco.

     -Pero nada de películas o se me quitarán las ganas de hacer fiesta del sueño que tendré después.

     Pagaron la cuenta y fueron al supermercado a comprar algunas bebidas y tentempiés. De la cena se encargó el dueño de la casa (que solo sabía cocinar ramyun) y el resto se sentaron frente al televisor a esperar que el cocinero les llamase. Tras cenar pusieron la música a un volumen estridente, sacaron los refrescos y el alcohol y empezó la fiesta. Bailaban sin descanso, cantaban a pleno pulmón, bebía, bailaban, cantaban, volvían a beber… Jieun se acercó a su hermano menor y le plantó un beso en los labios. Estallaron en carcajadas ebrias y se abrazaron.

     -Espero que no estés bebiendo tanto como yo, sino mañana no te sentirás muy bien.

     -Tranguila. Papá Gris ya me ha gitado mi gopa.

     -Así me gusta.

     Kyungsoo, que era el que peor iba, fue en dirección a Jieun y al pasar por el lado de Chanyeol le susurró:

     -Recuerda lo que te dije.

     El muchacho le miró con el ceño fruncido y se sirvió otra copa. El moreno abrazó a su amiga por la espalda y Sehun viendo la escena fue a reunirse a trompicones con los otros dos chicos. La joven se dio la vuelta y empezaron a bailar al ritmo de la canción. Jieun cerró los ojos y se dejó llevar. Kyungsoo impulsado por el deseo posó sus manos sobre las mejillas sonrosadas de la muchacha y la besó con pasión. Ésta se quedó paralizada al igual que los otros chicos excepto Chanyeol que desvió la mirada y siguió bebiendo. Jieun se apartó de él suavemente y riéndose para eliminar la tensión del ambiente le preguntó:

     -¿A qué ha venido eso?

     -Te voy a echar mucho de menos- susurró el chico mientras se separaba de ella para seguir el ritmo de la nueva canción, más cañera que la anterior.

     -¿A qué te refieres…? ¿Te vas a ir?

     -No, simplemente lo decía. Olvídalo- se volvió y se dirigió a Kris que era el que estaba más cerca de la cocina- ¡Eh, Kris, prepárame otro de tus inventos, por favor!

     -¡Marchando!- dijo dejando el cigarrillo en el cenicero.

     En ese momento Kyungsoo se desplomó en el suelo cuan largo era. Chanyeol fue el primero en reaccionar y acudió en su ayuda. Sehun a pesar de su estado apagó la música y ayudó a Chanyeol a levantar a su amigo del suelo y tumbarlo sobre el sofá.

     -¡Kyungsoo! Vamos, colega, abre los ojos.

     Kris llamó a una ambulancia y en poco rato llegaron a la casa para llevárselo. Chanyeol fue con él y el resto pidió un taxi. Estuvieron el resto de la noche en la sala de espera del hospital esperando que alguien les dijese algo. El doctor les había dicho que era algo normal que se hubiese desmayado teniendo en cuenta su estado, pero que igualmente iban a hacerle varias pruebas.

     -¿A qué se refería el doctor? ¿Qué le pasa a Kyungsoo?

     Jieun se dirigió a Chanyeol porque era el único que no tenía cara de incredulidad. Sin mirarla a los ojos se armó de valor para contárselo, ya que el muchacho no quiso hacerlo cuando debía. Se pasó las manos por la cara y sin apartarlas de su rostro le contó la llamada que le hizo semanas atrás. Las lágrimas amenazaban con salir pero se contuvo, sin embargo su amiga no lo consiguió.

     -Me estás diciendo… Que voy a perderle… A él también…

     -Jieun…

     Ambos se abrazaron fuertemente aguantándose el uno al otro. Jieun sofocó sus amargos sollozos en la camisa de Chanyeol y éste ocultó su rostro en el pelo de ella. Kris y Sehun no sabían cómo reaccionar; se quedaron paralizados en sus asientos mientras trataban de asumir la horrible noticia.



     Lo primero que hizo Jieun cuando Kyungsoo despertó fue propinarle una buena bofetada, pero rápidamente se disculpó y se sentó a su lado en la cama sin poder mirarle a la cara.

     -¿Por qué no nos lo dijiste? Hace meses que estás así y no nos dices nada. A nosotros- dijo con énfasis.

     -Lo siento. No quería preocuparos.

     -Eso ya lo he oído muchas veces y de muchas bocas- la muchacha se giró y clavó su mirada enfurecida en los ojos de Kyungsoo- Somos amigos. Deberías apoyarte en nosotros.
Lo siento- volvió a disculparse- Prometo no volver a mentiros.

     -Espero que sea verdad.


     Los meses siguientes trataron de aprovecharlos al cien por cien. Kyungsoo empeoraba poco a poco e incluso dejó los estudios, pero trató de no hacer que sus amigos se preocupasen. Una tarde en pleno verano habían quedado para ir a la playa los tres juntos y en ese momento Chanyeol se dirigía a recoger a Jieun en el coche y luego pasarían a por Kyungsoo. Cuando la muchacha salió por la puerta Chanyeol sonrió para sí. Jieun llevaba puestos unos pantalones cortos negros, una camiseta blanca sin mangas y se había recogido el pelo en un moño rápido.

     -Estás muy guapa.

     Le miró sorprendida.

     -Vaya, es la primera vez que me dices eso. Y tan serio.

     Subieron al coche y poco antes de llegar a casa de su amigo, Chanyeol paró el coche.

     -¿Qué haces? Aún no hemos llegado.

     Viendo que Chanyeol no reaccionaba le tiró de un cabello rebelde y rizado para llamar su atención. El chico se quejó y masajeó su cabeza intentando reducir el dolor mientras su amiga se carcajeaba de él. Le pellizcó el brazo a Jieun, pero antes de que ella le devolviera el maltrato comenzó a hablar.

     -He parado porque tengo algo muy importante que decirte y no puedo hacerlo delante de Kyungsoo.

     -Espero que no sean malas noticias. Estoy harta de eso…

     -Eso depende de ti.

     La chica le miró extrañada y curiosa por saber a dónde iba a parar aquella conversación. Chanyeol incapaz de aguantar su mirada se giró hacia su ventana dándole la espalda. Jieun posó su mano en su brazo para que se girase pero no le hizo caso.

     -Jieun-ah… Me… Me gustas mucho- la muchacha dejó caer el brazo sorprendida- Hace mucho tiempo que me gustas pero tenía miedo de que me rechazases y te perdiera-ambos se sentaron derechos y Chanyeol intentó ver la expresión de ella de reojo pero su largo pelo le ocultaba el rostro- Me he armado de valor gracias a Kyungsoo. Hace meses que me dijo que me lanzara pero… No tenía valor- Jieun seguía sin hablar y Chanyeol comenzaba a ponerse nervioso- Por favor, di algo. Aunque sea para rechazarme pero necesito que me hables.

     -No.

     Se quedó paralizado. Esta vez fue Jieun quien desvió su mirada hacia su ventana. Retorcía las manos sobre sus piernas, nerviosa. Chanyeol se sentía destrozado después de su respuesta. Arrancó el coche para llegar a casa de Kyungsoo, pero Jieun le agarró de la muñeca antes de quitar el freno de mano.

     -No he terminado de hablar- dijo con voz temblorosa- Intentaba decir que no voy a… Rechazarte.

     A Chanyeol se le iluminó la mirada y trató de buscar los ojos de Jieun. Ambos se miraron por primera vez y sonreían tontamente. Agarró su rostro entre sus masculinas manos y robó su primer beso con delicadeza. Jieun apoyó sus manos en el pecho de su amigo, ahora novio. Cuando se separaron decidieron no decirle nada a Kyungsoo hasta bien entrada la tarde.

     -Tenemos que decírselo, pero no quiero herirle- comenzó diciendo Jieun- Los dos sabemos lo que siente por mí. ¡Maldita sea! ¿Por qué tenías que estar los dos enamorados de mí? ¿Y por qué de mí?

     -Porque eres preciosa.

     Jieun se sonrojó y bajó del coche cuando aparcó frente a la puerta de su amigo. Tocó a la puerta y salió cargado con la mochila y con la gorra en la cabeza. Ya se había quedado completamente sin pelo, por eso salía a la calle siempre con la gorra que le habían regalado Chanyeol y Jieun por su cumpleaños. Ésta le abrazó fuerte y guardó la mochila de su amigo junto a las otras en el maletero. Esta vez se sentó detrás con él. Al llegar a la playa vieron que no cabía ni un alfiler y decidieron ir a otra zona un poco más alejada donde no solía ir mucha gente. Mientras Chanyeol y Kyungsoo bajaban las mochilas y la nevera portátil, Jieun extendió las tres toallas y el pequeño mantel sobre la arena y se sentó cara al mar.

     -Hace un día estupendo, ¿verdad?

     -Se está genial.

     Kyungsoo se sentó a su derecha y se quitó por fin la gorra ya que estaban solos en aquella pequeña zona entre rocas. Jieun sonrió, le dio un beso en la mejilla y volvió de nuevo la mirada al mar. Se quedaron allí los tres mirando a la nada un buen rato disfrutando de los rayos del sol. Comieron, rieron, se bañaron, jugaron con la arena y al atardecer cayeron rendidos sobre sus toallas. Chanyeol tenía los brazos extendidos en cruz y Jieun aprovechó y apoyó la cabeza. Kyungsoo los observó dolido y feliz a la vez. Deseaba que estuviese apoyada en el suyo, pero sabía que su brazo no estaría allí por mucho tiempo y el de Channie sí. La cogió de la mano que era todo lo que podía hacer en ese momento y cuando le devolvió el apretón cerró los ojos sonriendo.



     Sabía que no aguantaría mucho más. Lo notaba. Llevaba unos días hospitalizado porque le costaba respirar. Jieun y Chanyeol iban cada día a visitarle aunque no les dejaban quedarse demasiado rato. Un día sufrió un pequeño colapso cuando Jieun le estaba enseñando las fotos que habían hecho el día de la playa. De repente dejó de respirar y los chicos se asustaron. Llamaron rápidamente a la enfermera y consiguieron estabilizarlo. Al día siguiente estaba bien. Jieun había tejido un cuadro donde ponía BE STRONG, KYUNNIE! Se le saltaron las lágrimas y se maldijo a sí mismo por ser tan cobarde.

     -No eres un cobarde- le reprendió Jieun- Es normal que estés asustado. Nadie quiere morir y menos siendo tan joven- se pasó el dorso de la mano por las mejillas limpiando sus propias lágrimas y luego con un pañuelo limpió las de su amigo.

     El horrible día llegó poco tiempo después. Faltaban cuatro días para que comenzaran las clases y Jieun y Chanyeol estaban preparando sus cosas para mudarse juntos a la residencia. Los dos se habían matriculado en medicina. Sehun quería dedicarse en cuerpo y alma al taekkyon y al baile con su chica y Kris había vuelto a vivir a Seúl sin el consentimiento de su padre y estaba trabajando en una compañía discográfica.
De camino a la residencia el teléfono de Chanyeol empezó a sonar y contestó Jieun.

     -Señora Do. Soy Jieun. Chanyeol está conduciendo y… ¿Señora Do?

     Paró de hablar al escuchar a la madre de Kyungsoo llorar desconsolada al otro lado de la línea.

     -Nos ha dejado. Murió anoche mientras dormía. ¡Mi pequeño nos ha dejado!

     Un ruido sordo hizo que Jieun se sobresaltase y luego se cortó la llamada. Dejó caer el teléfono a sus pies y Chanyeol alarmado aparcó en el arcén de la carretera.

     -¿Qué te pasa?- le preguntó agarrándola por los hombros.

     No hizo falta que hablase para que entendiera lo que estaba pasando. La abrazó impotente por no poder detener su amargo llanto y permanecieron así largo rato hasta que fue capaz de conducir hasta la residencia. Al día siguiente fueron a su casa para el velatorio y trataron de ayudar a la madre de su amigo todo lo que pudieron. Kris se acercó a su hermana y la abrazó.

      -Papá me ha dicho que llegará en dos minutos. Dice que va a estar aquí unas semanas por si le necesitas.

      -Cuando le necesitaba no vino. Ahora ya no me hace falta…

      Se apartó de su hermano y se dirigió al pequeño altar que le habían hecho a Kyungsoo sobre la repisa de la chimenea. Encendió una de las velas y rezó en silencio. No sabes lo mucho que voy a extrañarte.


UN AÑO DESPUÉS


     Cogió el vestido negro de encaje que llevó en el entierro de su madre y se lo puso. Apartó el pelo de su espalda y llamó a Chanyeol.

     -¿Puedes subirme la cremallera?

     Su novio la ayudó y para rematar le dio un beso en el cuello.

     -Estás preciosa, como siempre.

     Jieun rodeó su cuello y le besó con pasión. Iban a reunirse todos juntos en casa de Jieun. Cuando ellos dos llegaron Sehun y Kris ya tenían la comida preparada y los vídeos ordenados por fechas y listos para ver. Al lado de la foto de su madre estaba la foto de Kyungsoo. Cada uno cogió su vela para honrar su memoria y tras unas palabras las encendieron.

     -Feliz cumpleaños, colega- dijo Chanyeol depositando su vela a un lado de la foto.

FIN


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OST

1. Sleepless Night - SHINee [ http://www.youtube.com/watch?v=KZlSEqt5KAw ]

2. Tried To Walk - B1A4 [ http://www.youtube.com/watch?v=IxLV7M1sdjg ]


4. I Don't Want To Be An Idol - VIXX [ http://www.youtube.com/watch?v=Wjm4dj192fk ]


6. Will You Be Alright - BEAST [ http://www.youtube.com/watch?v=NUtVQXdqc5E ]

7. Love Letter - VIXX [ http://www.youtube.com/watch?v=jEaWHNSiBmY ]


9. Really I Didn't Know - EXO [ http://www.youtube.com/watch?v=wwucfbKSwac ]

10. Rocking - Teen Top [ http://www.youtube.com/watch?v=hHd_8iZFvK8 ]

11. XOXO (Kisses & Hugs) - EXO [ http://www.youtube.com/watch?v=MOoH1dP5Iww ]

12. Boys Meet U - SHINee [ http://www.youtube.com/watch?v=ei8E5p1sAQQ ]

13. Yeowooya - Lunafly [ http://www.youtube.com/watch?v=9dN_fJIKO8g ]

14. Missing You - Teen Top [ http://www.youtube.com/watch?v=N0HlnFermgI ]

15. Petter Pan - EXO [ http://www.youtube.com/watch?v=YB7D7Gx8CuA ]


17. I'm Going To You - INFINITE [ http://www.youtube.com/watch?v=Le23KU4gg_U ]
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