domingo, 20 de octubre de 2013

GR8U ♥ Saranghae


GR8U ♥ Saranghae

Sunhee recogió su dorado cabello en una coleta de caballo dejando suelto su flequillo y algunos mechones rebeldes. Le dejó una nota a su hermano Wonsik diciéndole que se iba a estudiar a casa de Sanghyuk. En la puerta de su compañero de clase encontró pegada una nota con su nombre. Reconoció al instante la caligrafía de Hakyeon, su amor imposible y mejor amigo de su hermano.

7 VIDAS TIENE UN GATO.
FUENTE DE LOS DESEOS.
YUNI.


La muchacha se quedó extrañada por la nota así que tocó a la puerta para preguntarle a Hyuk si sabía algo. Se abrió y en el umbral apareció su madre.

-Hola señora Han. Vengo a hablar con Sanghyuk.

-Hola- saludó con una sonrisa- Lo siento, pero Sanghyuk no se encuentra muy bien. Tiene fiebre así que está descansando. Ven mañana mejor. Hasta luego.

Y cerró la puerta. Todavía más confusa miró la nota de nuevo. La leyó varias veces. Tal vez Hakyeon quiera que nos encontremos allí... Se dirigió a la pequeña plaza de la fuente donde recogió junto a Hakyeon a su gatita, Yuni. La rescataron cuando apenas había abierto los ojos. Al llegar vio que no había nadie. Se acercó al sitio donde encontraron a la gata, tras unos barriles de madera viejos. Allí encontró otra nota con su nombre. Sonrió al ver la desgarbada caligrafía de su hermano mayor. Desplegó la nota y la leyó.

17:40H DEL 10 DE AGOSTO DE 2001 (según mamá).
CARRETERA PRINCIPAL.
CAFETERÍA CHERRY BLOSSOM.

Donde me salvaste de una muerte segura, pensó Sunhee. Ese día un conductor borracho estuvo a punto de atropellarla, pero su hermano la sacó a tiempo de la trayectoria del vehículo. En esa época ellos solo tenían 6 y 8 años. Sunhee estuvo llorando durante lo que parecieron horas hasta que Wonsik entró a la cafetería que tenían a sus espaldas y le compró un helado con forma de panda. Le estuvo interpretando historias estúpidas mientras el helado se derretía hasta que consiguió hacer a su hermana sonreír. Después volvieron de la mano a casa mientras saboreaban sus derretidos helados.

Sunhee entró a la cafetería e hizo lo que Wonsik le indicaba al pie de la nota. Compró un helado con forma de panda y le preguntó a la mujer que llevaba el negocio si tenía una nota para ella. Con una maternal sonrisa le tendió la carta, esta vez escrita por Taekwoon. Salió a la calle y la leyó mientras saboreaba su helado.

¿ADIVINA QUIÉN TIENE POR FIN UNA BICICLETA?

Rompió a reír ruidosamente mientras recordaba la cara ilusionada de Hongbin cuando les contó que por fin podrían ir todos con la bicicleta a la playa. Se encaminó a la casa de éste para buscar la siguiente pista. No había nada en la puerta así que miró alrededor de la casa. En la puerta del garaje encontró apoyada la bici roja con una nota escrita por Hongbin.

YA FALTA MENOS.
SOLO TIENES QUE CONSEGUIR
LA LLAVE PLATEADA DE ROBBY

Sunhee palideció cuando pensó detenidamente en lo que la nota decía. Debía hacerse con la llave plateada que siempre llevaba colgada Robby, el perro de Jaehwan, de su collar. No era agresivo, pero le tenía miedo. Creo que la mejor idea es llamar a su casa y pedirles a sus padres que la cojan por mí.

En ese momento, como si le hubiese leído el pensamiento, le llegó un sms de Jaehwan.

Enfrenta tus miedos. Nada de pedir ayuda ;) Usa la bici.

-¡¿Me estáis espiando?!- chilló al aire.

Le pareció escuchar a alguien reírse, pero hizo caso omiso. Armándose de valor se montó en la bici y fue a la casa. Al llegar la aparcó en la entrada y fue a la parte trasera del jardín donde estaba la caseta del perro. Cuando la vio, Robby empezó a ladrar ruidosamente. Sunhee se asustó pero no se retiró. Vio la resplandeciente llave tintinear en su collar de cuero negro y una nota pegada a ella. Respiró hondo y comenzó a andar tranquilamente hacia el perro.
-¡Hola, Robby! ¡Buen perro!- un paso más- No ladres, por favor.

Cuando se encontraba a un metro escaso del animal, éste volvió a ladrarle y retrocedió asustada.

-¡Robby, sentado!- chilló impulsada por el pánico.

Para su sorpresa, el labrador obedeció y se sentó meneando la cola. Sunhee miró a su alrededor esperando que su amigo estuviese allí y por esa razón era tan obediente, pero no había nadie a la vista. Sonrió y se acercó a él. Le acarició con la mano derecha mientras que con la izquierda cogía la llave y la nota. Estaba escrita por Jaehwan.

BUEN TRABAJO.
LA SIGUIENTE PISTA ESTABA BAJO TU TRASERO.
¿DEMASIADO FÁCIL? ^3^

Sacudió la cabeza y fue a por la bicicleta. Miró por encima y luego bajo el sillín.

CHINGU BABO. ÚLTIMA PISTA.

La desplegó y leyó la nota escrita por Hyuk.

EL PEQUEÑO PARQUE CERCA DE TU CASA.
LOS RECUERDOS A VECES DUELEN PERO NO LOS DEBEMOS OLVIDAR.

Contuvo las lágrimas al pensar en el pasado y en lo que vivió en aquel parque. Se subió de nuevo a la bicicleta y pedaleó rápidamente hasta el parque. Al llegar las lágrimas volvieron a amenazar con salir y los recuerdos la envolvieron.


Era una tarde de otoño. Había quedado en el parque con Hakyeon para decirle al fin lo que sentía. Se sentó en uno de los columpios y jugó con las hojas secas que había a sus pies mientras esperaba. Cuando el chico llegó la saludó enérgicamente con una radiante sonrisa que hacía que el corazón de Sunhee latiese con fuerza.
-¿Qué tal estás?- preguntó Hakyeon educadamente- Bueno, ¿de qué querías que hablásemos?
Sunhee se sonrojó un poco, pero no apartó la mirada de sus penetrantes ojos castaños.
-Verás… Hay algo que hacía tiempo que quería decirte, pero no me atrevía.
Le temblaban las manos. No sabía cómo decírselo. Pareció que el rostro de Hakyeon se tensaba, pero rápidamente volvió a su expresión de confusión.
-Adelante. Dilo.
Le dedicó una sonrisa tierna que hizo que Sunhee desease echarse a su cuello y abrazarle. Sin poder aguantarlo más se lo soltó de golpe.
-¡Me gustas mucho! ¡Desde hace muchísimo tiempo, desde que te hiciste amigo de mi hermano y viniste por primera vez a casa!
Hakyeon se quedó mudo y ella agachó la cabeza para esconder su rostro avergonzado entre el cabello. Escuchó el tintineo de las cadenas del columpio, pero no levantó la mirada. Una figura, la de Hakyeon supuso, se plantó frente a ella. Le acarició el cabello y las lágrimas comenzaron a salir.
-Yo… Lo siento…
Le dio un beso en la frente y desapareció dejándola sola y destrozada.


Sanghyuk era el único que sabía que se había declarado y el que estuvo con ella, limpiando sus lágrimas que no cesaban de salir. Sunhee se acercó a los columpios y buscó la última nota. Esta vez no ponía su nombre, sino el de Hakyeon.

VE RÁPIDO A CASA Y ESPÉRAME ALLÍ.

Se le iluminaron los ojos y subiéndose torpemente a la bicicleta pedaleó como nunca antes lo había hecho hasta llegar a su casa. Al llegar bajó a trompicones, tropezando con cada escalón de la entrada. Abrió la puerta y se quedó paralizada al ver el interior. Avanzó poco a poco observándolo todo. El suelo y el pasamano de la escalera estaban llenos de globos y cintas de colores. Llegó al salón donde había una pancarta enorme donde ponía su nombre rodeado de corazones. En ese momento calló algo de confeti frente a sus ojos y sobresaltada se giró en redondo. Ante ella estaba el alto muchacho de cabello rojo observándola con su radiante sonrisa. Posó sus manos en las húmedas mejillas de la joven, que había comenzado a llorar.

-Feliz cumpleaños- susurró- Saranghae.

Y estampó sus labios tiernamente contra los de Sunhee.

FIN
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