miércoles, 20 de marzo de 2013

Capitulo 11: To Your Heart




Capitulo 11: To Your Heart

Mañana… Mañana… Mañana…, me repetía una y otra vez. Estaba en el coche de camino a casa con mi padre. Ya tenía todas las cosas preparadas y habíamos ido a comprar la comida para cenar esa noche. El ambiente por alguna extraña razón estaba algo tenso. Últimamente cada fin de semana mi padre y yo acabábamos peleados. Yo le miraba de reojo y se le notaba molesto por algo. Sin más rodeos decidí preguntarle.
-¿Qué es lo que te pasa ahora? ¿He hecho otra vez algo que no te guste?
-¿Te atreves a preguntarme qué me pasa? ¿No lo sabes bien?- le miré molesta porque era la misma
historia de siempre. Desde que llegué de Corea.- No me gusta ese chico. Un novio famoso solo te hará sufrir. Además cada uno vivís en una punta del mundo. No creo…
-¡Ya basta! ¡Estoy harta de que cuestiones nuestra relación! ¡Ni siquiera le conoces! ¡No puedes juzgarle!
-¡Lo hago por tu propio bien, porque sé que sufrirás y me niego a ver a mi hija llorar!
-Lloraré si no me dejas verle.
Aparcó el coche frente a la casa y yo bajé dando un portazo sin mirarle a la cara. Me encerré en mi habitación que por suerte tenía cerrojo y me acosté en la cama con el iPod. Escuché los golpes que daba mi padre, obviamente cabreado por haberle cerrado la puerta, así que aumenté el volumen para no escuchar nada. Apagué la luz y sin cambiarme y sin comer nada me dormí.
Cuando desperté todavía era de noche. Me incorporé y miré la hora en el móvil. Las 5:47 a.m. Me levanté y me cambié de ropa. Guardé la que tenía puesta en la maleta y sin hacer ruido bajé con todas mis cosas a la calle. No puede obligarme a quedarme aquí. Aunque yo también le he contestado fatal. Podría haber intentado hacerle cambiar de opinión. Pero ahora ya es tarde. Guardé las cosas en el coche y me subí. Antes de irme al aeropuerto pasé por casa de Woosung. No quería despertarle, pero al menos de él sí quería despedirme. Le llamé por teléfono y le dije que bajase a la calle. Abrió la puerta y se quedó parado mirándome. Las lágrimas ya no aguantaban más y comencé a llorar mientras le daba un pequeño empujón para que me dejara entrar.
-¿Qué te pasa?- me preguntó con tono preocupado- Por favor Hye Hoon, contéstame. ¿Qué ha pasado?
Entramos al salón y cerré las puertas silenciosamente para no despertar a nadie. Me senté en el suelo y dejé que saliera todo el dolor que sentía. Woosung se sentó frente a mí y me miró dolido. Me acarició el pelo y me cogió de la mano.
-Por favor... Dime qué ha pasado...
-Soy una mierda.- no contestó. Simplemente se quedó mirándome y escuchándome atentamente.- ¡Una mierda de hija, una mierda de amiga y lo único que hago es joder al mundo con mi existencia!
-No digas eso- dijo en un susurro.
-¡Tengo razón y lo sabes!- me pasó la mano libre por la cara para limpiarme las lágrimas que brotaban y brotaban.- No valgo ni como estudiante ni como persona. Preferiría estar muert...
No pude continuar la frase porque algo me impedía hablar. Abrí los ojos de par en par cuando me encontré con Woosung tan cerca de mí. Jamás había expresado esos sentimientos hacia mí. Yo me quedé muy quieta sin saber qué hacer hasta que él se separó de mí y me miró a los ojos.
-No... No quiero que te vayas de mi vida...- me abrazó y me susurró al oído- Te quiero.
Me separé confusa de él y sin decir palabra salí de su casa subiéndome al coche para irme al aeropuerto. Menudo fin de semana. Puse la música para evadirme. La carretera se me hizo eterna. Cuando llegué al aeropuerto fui a la cafetería para matar el tiempo. Todavía quedaban dos horas para que saliese el avión, así que llamé a la camarera.
-¿Qué quieres?- preguntó bruscamente.
-Emm… Un bombón, por favor.
Se dio la vuelta y comenzó a prepararlo. Menuda forma de tratar a los clientes, pensé. Agarré la taza y soplé antes de dar el primer trago. Al menos estaba delicioso. Me tomé mi tiempo para bebérmelo, ya que no tenía nada mejor que hacer hasta la hora del vuelo. Me levanté de la barra, porque la continua mirada de la camarera me ponía más nerviosa, y me senté en una de las mesitas de madera que estaban junto a la ventana. Medité sobre todo lo que ocurrió ayer, sobre lo que les diría a mis padres. Pero sobretodo sobre lo que le diría a Woosung. No quería hacerle infeliz, pero tampoco podía corresponder a sus sentimientos. Bajé la mirada derrotada y suspiré. Miré a mi izquierda y seguí con la mirada el avión que acababa de despegar. Retorcí la punta de mi bufanda con nerviosismo mientras me terminaba el bombón. Dejé el dinero en la barra sin intercambiar palabra y me fui a facturar la maleta. Había poca gente por suerte. Cuando terminé me senté cerca de la puerta a esperar a la hora de embarque. No tardaron más de 20 minutos en abrirlas, y como yo prefería esperar en el avión decidí subir. Ya sentada decidí enviarle un mensaje a mi hermana, para que no se preocupara. Antes de apagar el teléfono.
Yong Soo. Estoy en el avión a punto de despegar hacia Corea. Me he escapado de casa, pero tranquila, estoy bien. Dile a papá que lo siento y que no se preocupe. Os quiero. Hasta pronto.
Apagué el teléfono y me relajé. Me quedaban unas horas de viaje por delante.

                                                                       ~*~

Jonghyun cogió las llaves del coche y ambos nos subimos. Key nos dijo que quería venir pero nosotros coincidíamos en que no.
-¿Por qué?
-Porque llamas demasiado la atención y te pondrías a gritar como loco cuando la vieras.
-¿Que yo llamo la atención? Y vosotros no, ¿verdad?
Onew lo cogió de la cintura y lo metió a la casa intentando no escuchar sus penetrantes gritos, seguido de Minho. Jonghyun mientras tanto arrancó el coche y nos dirigimos al aeropuerto. Puse algo de música para hacer el trayecto más ameno, aunque con Jonghyun siempre surgía conversación y el tiempo pasaba rápido. Al llegar le dije a Jonghyun que aparcase cerca de la entrada para que nos viera. Hye Hoon ya sabía que estaríamos fuera en el coche esperándola. Unos diez minutos después apareció por las puertas automáticas, con cara de cansancio. Miró en todas direcciones hasta que yo saqué la mano por la ventanilla haciéndole señas para que viniera. Sonrió y corrió hasta el coche. Sentí el impulso de salir a abrazarla, pero no podía. Guardó sus cosas en el maletero y entró. Se lanzó a mi cuello y comenzó a sollozar.
-¿Por qué lloras?- le dije acariciándole el pelo.
-Porque he tenido 12 horas de viaje para pensar en muchas cosas que me gustaría haber obviado de este último día antes de venir y porque os echaba de menos.
Me soltó y abrazó a Jonghyun también. A Jonghyun se le notaba feliz y parecía que estaba a punto de llorar, pero se contuvo. Se sentó bien, colocando el cinturón y nos dijo que ya podíamos irnos.
-¿Seguro que puedo quedarme en la casa?- preguntó por enésima vez- Puedo ir a casa de los abuelos de Woosung otra vez. No les importará.
-Pero a mí sí. Has venido para estar con nosotros todo el tiempo posible, ¿no? Pues te quedarás con nosotros. Ya te hemos preparado una habitación, diseño de Key.
Accedió a regañadientes, todavía con la estúpida idea de que sería una molestia para todos. Ya se observaban las primeras nevadas del invierno. Había al menos tres centímetros. Hye Hoon miraba por la ventana con el rostro iluminado como una chiquilla que ve por vez primera la nieve. Sonreí mirando yo también por la ventana. Estiré el brazo hacia atrás para sujetar su mano, un poco avergonzado, ya que Jonghyun no nos quitaba la vista de encima y no dejaba de sonreír.
Al llegar a la casa guardamos el coche en el garaje y entramos rápido. El frío se calaba en los huesos y estábamos deseando ponernos cerca de la estufa. Jonghyun entró primero para que Key no saltase encima de ella y nos dejara fuera a nosotros. Estaba sentado en el sofá con Onew y Minho. Entramos silenciosos, sin apenas hacer ruido. Hye Hoon se acercó por detrás y le tapó los ojos a Key.
-¿Quién soy?- dijo Jonghyun con voz afeminada. Comencé a reírme sin poder evitarlo.
-¡Yah, Jonghyun! Deja de hacer el…
Entonces cayó en que si Jonghyun y yo estábamos en casa, Hye Hoon también. Apartó sus manos de los ojos y se lanzó a abrazarla chillando, provocando la risa de todos. Nos sentamos todos juntos alrededor de la pequeña estufa y le preguntamos sobre sus estudios, si lo estaba haciendo bien, si estaba cómoda. Ella nos preguntó a nosotros también sobre nuestros conciertos. Entonces Onew le preguntó sobre Woosung y se puso pálida. Le costó contestar, pero sonrió y dijo que estaba muy bien y que tenía la nota más alta de la clase. Su rostro se ensombreció un poco y ya no mostraba la misma felicidad que antes. Estuvimos casi toda la tarde sentados, hablando y comiendo. Cuando el estómago comenzó a rugir, Onew y Minho se pusieron a cocinar mientras yo acompañaba a Hye Hoon a su habitación para que guardase la ropa en el armario y se organizara todo a su gusto. Subí sus cosas y entramos en la habitación. No era muy grande, era muy luminosa y colorida. Había un armario de madera en el lado izquierdo. La cama estaba bajo la ventana al fondo a la derecha. Junto a ella había una mesilla de noche y un escritorio. Yo le había colocado una estantería para dejar lo que le apeteciera y otro pequeño armario para colocar sus zapatos.
Dejé la mochila encima de la cama y la maleta al lado del escritorio. Se dejó caer en la cama y se tapó con la colcha nórdica. Me acerqué cerrando la puerta y me tumbé a su lado. Nos miramos sonriendo y me abrazó apoyando su cabeza en mi pecho. Acaricié su pelo y la estreché más contra mi cuerpo. Sin vacilar le pregunté acerca de Woosung, porque sabía que había pasado algo.
-¿Os habéis peleado o algo?- un incómodo silencio lo inundó todo. Hye Hoon se mordía el labio pensativa.
-Me… Me besó cuando me despedí de él y me dijo que no me fuera… de su vida. Que me quería.
Sabía que algún día se lo diría. Cuando supo que estábamos juntos puso mala cara, pero nos felicitó igualmente, pensé.
-Debía estar desesperado. Seguro que lo ha pasado mal viéndonos juntos.
-Sí, pero él sabe que no siento nada por él. Que es una parte muy importante de mi vida y que con ese comportamiento podemos distanciarnos- de nuevo silencio. Hundió su cabeza bajo mi chaqueta de lana y sollozó en silencio- Hacía tiempo que había notado que se comportaba de manera diferente conmigo, pero no quise darle importancia. Cuando nos conocimos me besó y me pidió ser su novia, pero creía que lo decía en broma y como comenzó a reírse no me lo tomé en serio. Hasta ahora no había expresado esos sentimientos.
Se incorporó y se pasó las manos por la cara suspirando. Me levanté para coger un pañuelo y le sequé las lágrimas. Sonrió en símbolo de agradecimiento mientras me daba un beso.
-Venga, vamos a cenar.

                                                                       ~*~

Los primeros rayos de luz penetraron en la habitación y me despertaron. Se me olvidó bajar la persiana. Me giré y miré el reloj, que era lo único que había en la habitación, aparte de la foto que nos hicimos en el hospital hace casi un año en un precioso marco sobre el escritorio, que la había revelado Key para mí. Eran las ocho y media de la mañana. Completamente cansada me incorporé, y cogiendo el neceser me dirigí al baño para lavarme la cara, ducharme y peinarme. Cuando terminé, bajé a la cocina para desayunar algo. No había nadie en el salón así que deduje que estarían durmiendo todavía. Me bebí el vaso de leche y me comí las tostadas. Como seguía sin haber actividad en la casa decidí subir a mirar en las habitaciones. Abrí la primera, la que estaba junto a la mía, que era la de Onew, y estaba vacía. Miré en el resto y también estaban vacías. Grité sus nombres y nadie respondía. Curiosa comencé a ver toda la casa, parándome en las habitaciones que no vi la última vez. No toqué nada ni abrí ningún cajón. Simplemente eché un vistazo por encima. Pero cuando entré en la de Taemin y Jonghyun no pude evitar entrar y fijarme en la foto que tenía en su mesilla. Es la foto que nos hicimos en el zoo, pensé. La cogí y la miré detenidamente, sonriendo mientras recordaba aquella primera cita. La dejé en su sitio y me fijé en que no tenían hechas las camas. Suspiré y las arreglé. Entré en las demás y también las arreglé. Y presa del aburrimiento cogí la escoba y comencé a limpiar toda la casa al ritmo de Ring Ding Dong. Terminé cerca del mediodía. No sabía si ellos vendrían a la casa a comer, pero como no habían dejado nota decidí preparar algo para todos. Miré en la nevera y saqué todo lo que creí necesitar. Preparé la mesa mientras el caldo terminaba de cocerse, entonces tocaron a la puerta. Abrí y entraron los cinco, derrotados por el cansancio.
-Oye, huele muy bien- dijo Minho.
-Me recuerda a cuando iba a comer a casa de mi abuela de niño- dijo Onew dirigiéndose a la cocina- ¿Qué es?- me preguntó.
-Un intento de ramen- respondí avergonzada.
-Pues tiene muy buena pinta.
Cuando estuvo listo me ayudaron y cada uno cogió su plato y sus palillos. Durante la comida me contaron lo que habían hecho y en cuanto terminaron, excepto Minho que se quedó a ayudarme a lavar los platos, el resto se acostó en los futones al lado de la estufa para dormir un poco.
-Podría haber venido tu hermana contigo- me dijo- Hay sitio de sobra.
-Si no fuera porque sé que apenas os conocéis, pensaría que te gusta mi hermana, Minho.
Parecía un poco sonrojado cuando le dije eso, pero no le di importancia. Será cosa del ambiente. Al terminar nos acostamos junto a los demás también. Yo me puse junto a Taemin y apoyé mi cabeza en su brazo. Él se puso de lado, sin abrir los ojos y me abrazó.

-Solo eres una molestia, niña.
¿Por qué no puedo correr? Mueve las piernas.
-Yo no quería… Lo siento.
-Deberías desaparecer.
-Nadie te quiere.
Callaos. No quiero escucharos.
-¿Hye Hoon?
-¡Taemin!
-¡No me toques! Lárgate. Solo me traerás problemas.
-¡NO…!

Me desperté de golpe, sudando, con la respiración entrecortada. Miré a mí alrededor y todos seguían durmiendo. Me levanté apartando el brazo de Taemin con cuidado y fui al baño. Me lavé la cara y fui a la habitación a deshacer la maleta, que todavía la tenía cerrada a cal y canto. Poco después sonó mi móvil. No conocía el número, así que contesté con recelo.
-¿Quién es?
-Soy tu hermana, boba. Estoy en Seúl. He venido a buscarte.
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