miércoles, 20 de marzo de 2013

Capitulo 7: In My Room




Capitulo 7: In My Room

Cuando terminó de cambiarse bajó para despedirse como Woosung. Se le notaba nerviosa, pero nadie dijo nada. Nos dio un abrazo a cada uno y salieron por la puerta. Todos volvimos a hacer vida normal. Unos escuchando música, otros jugando a la consola, otros viendo la tele. Yo me subí a la habitación para prepararme el discurso. Sabía que Jonghyun me interrogaría esa noche antes de dormir.

                                                                       ~*~

Tenía las mejillas encendidas y todavía podía notar el contacto de sus suaves labios. Escondí más el rostro en la espalda de Woosung mientras nos dirigíamos a casa. Sabía que se había dado cuenta de que me pasaba algo, pero no me preguntó. Se lo agradecí porque no estaba para hablar. Me sentía confundida. Cerré los ojos y dejé que la brisa me refrescara. Ya lo pensaré mañana con más detenimiento mañana, pensé.
Los días siguientes fueron tranquilos. Íbamos y volvíamos de sitios apasionantes y maravillosos de todo Seúl. Un día decidimos ir a pasar un par de día a la isla Jeju.
-No pienso dejar que te vayas de Corea sin ver ese paraje tan maravilloso.- afirmó.
Así que fuimos a Jeju. Era un lugar… Sí, maravilloso. Era mágico. Con razón era una de las maravillas del mundo. Al llegar cogimos un taxi que nos llevó hasta la pensión de aguas termales donde nos íbamos a quedar. Cuando nos instalamos fuimos a dar una vuelta por los alrededores antes de la visita guiada a los lugares más importantes de la zona. Acabamos sentados en el banco de un gran jardín rodeado de rosales de rosas rojas, que inundaban el ambiente de un agradable perfume. Se hizo un incómodo silencio. Por mi cabeza todavía rondaba aquella tarde en casa de SHINee cuando me besó Taemin y estaba convencida de que a Woosung no se le había olvidado tampoco. Me miró de reojo, pero yo le miré directamente. Al principio apartó la mirada pero luego me la devolvió nervioso. Inspiré profundamente y me dispuse a revelar la verdad. No me gustaba mentirle y necesitaba compartirlo con alguien.
-¿Recuerdas el día que nos invitaron los chicos a su casa?- dejó un tiempo para que asintiera y continuó.- Después de la pequeña “ducha” con la manguera, cuando todos fuisteis a cambiaros…- me sudaban mucho las manos. Retorcí los dedos nerviosa- Taemin me retuvo y me besó…
Dejé la cabeza gacha, porque tenía miedo de mirarle a la cara y ver algo que no estaba preparada para ver. Lo intuía, pero no quería admitirlo. Miré en dirección contraria a Woosung esperando encontrar algo de qué hablar para cambiar de tema.
-¿Por qué no me lo has dicho antes?- preguntó en todo divertido e intrigado por saber más. Sonrió y me abrazó.- Sé que te gusta desde hace tiempo, deberías estar contenta y no amargada como has estado estos días.
-Es que… No creo que sea buena idea que estemos juntos… Él es una estrella y yo una cualquiera. Además vivimos a quilómetros de distancia separados por continentes y océanos a ambos lados. No sé… No sé qué decirle. Ni a él ni a ti ni a nadie. Ni siquiera sé lo que quiero escuchar yo.
Suspiré y me levanté. Tiré de su camiseta para que se levantara también.
-Deberíamos irnos. El bus no tardará en salir, ¿no?
Sonreí intentando olvidarme de esas preocupaciones, porque estaba de vacaciones y quería aprovechar el poco tiempo que íbamos a estar en Jeju. Le tendí la mano y me la agarró gustoso. Llevábamos ya un mes en Corea. Había visto un montón de lugares y este sería el último que visitara. El resto de las vacaciones las dedicaremos al ocio. Iremos al karaoke, al cine, a comprar suvenires.
La visita guiada llevó desde las 10 am hasta el atardecer. Comimos en un pequeño restaurante de la zona, todo estaba riquísimo. Al llegar a la pensión cenamos y nos acostamos a dormir. Habíamos acabado reventados y no teníamos ganas ni siquiera de hablar. A la mañana siguiente decidimos dar un paseo por nuestra cuenta por sitios que no nos habían llevado. Yo le señalé un lago donde había algunos ancianos dando de comer a los peces de colores. Nos hicimos algunas fotos y volvimos para comer y recoger nuestras cosas. Nuestro vuelo salía a las 5 pm, así que no teníamos más tiempo para ver cosas. No nos habíamos quedado más porque el dinero que me quedaba quería utilizarlo para comprarles algunos regalos a mis padres y a mi hermana.
Les echaba de menos…

                                                                       ~*~

Estas últimas semanas he estado bastante nervioso y distraído. Desde aquella tarde no he vuelto a saber nada de Hye Hoon. Un día estuve a punto de llamarla, pero estaba seguro de que no me respondería. Le mandé un par de mensajes a me2day, pero no contestó.
-Podrías ponerte en contacto con Woosung e ir a su casa para sorprenderla.- me sugirió Jonghyun días atrás. Era el único que se había enterado del beso, porque notaba que pasaba algo raro y me obligó a decírselo.
Lancé el móvil sobre la cama cansado de martirizarme y fui a la cocina a beber un poco de agua fresca. Recé para no encontrarme con Jonghyun que cada vez que me veía se reía de mí. Me maldije a mí mismo por habérselo contado a él, porque sabía que lo utilizaría para bromear y molestarme. Me asomé cauto. Por suerte no había nadie. Me acerqué a la nevera y cogía la jarra de agua. Mientras bebía mojé un paño y me lo puse en la nuca.
-¿Se puede saber de quién huyes?
Me sobresalté y derrotado otra vez me giré preparado para otra ronda de risas. Sonrió y me dio un golpecito en la frente.
-Tranquilo. Jonghyun ha salido a comprar helados con Key.
Por suerte solo era Onew. Solía enterarse de todo lo que pasaba en la casa pero no decía nada. Espero que esto se le haya escapado por una vez. Se sentó en uno de los taburetes y me pidió que le pasara un vaso para él también.
-Todos nos hemos dado cuenta ya de que te gusta Hye Hoon, no hace falta que lo escondas más. Y también sé que pasó algo la tarde que vinieron aquí, pero no he querido preguntar porque ya pareces bastante incómodo con que lo sepa Jonghyun.
-Porque él se lo toma a broma cuando se trata de mí.
-No… Él en el fondo te entiende mejor que cualquiera de nosotros, lo que pasa es que quiere animarte y no deprimirte más. Pero tiene un humor extraño a veces.
Ambos estallamos en carcajadas sin poder evitarlo. Miré el calendario y me di cuenta de que solo le quedaban dos semanas para volver a España. Suspiré y me dirigí al ordenador para mandarle un último mensaje, esta vez disculpándome por mi comportamiento. Onew se acercó y lo leyó todo. A mí ya me daba igual que lo supiera. Para qué seguir ocultándolo.
Hola… Seguramente te habrás hartado de mis mensajes, pero necesitaba decirte esto. Quería disculparme por mi comportamiento. Siento haberte besado aquel día. Bueno… No me arrepiento ni lo haré. Pero si a ti te molestó, me disculpo. Espero que disfrutes tus últimos días aquí y que llegues bien a casa.
Un saludo,
Taemin.
Le di a enviar y cerré el portátil antes de arrepentirme. Cuando llegaron los chicos traían varias tarrinas de helados de distintos sabores. Llamé a Minho que estaba en su habitación encerrado y pasamos una tarde todos juntos charlando como en los viejos tiempos.

                                                                       ~*~

Al día siguiente de llegar de Jeju leí los mensajes que me había dejado Taemin. Al leer el último sentí una terrible punzada en el pecho. Sin pensar me acerqué a Woosung y le dije que los chicos nos habían vuelto a invitar y que querían que fuéramos esa tarde. Tenía que hablar con él y enfrentarlo de una vez o no podría hacerlo más. Él se alegró porque había hecho buenas migas con Minho. Nos subimos a la moto en cuanto terminamos de merendar y fuimos a la casa. Yo rezaba para que Taemin estuviese allí porque no sabría qué hacer si no estaba. Al llegar toqué el timbre un par de veces y entonces salió Jonghyun y nos abrió la puerta.
-¡Hola!- anticipándome a su pregunta negué con la cabeza con la esperanza de que captara el mensaje- Me… ¡Me alegro mucho de que estéis aquí! Hacía tiempo que no sabíamos nada de vosotros.
Nos invitó a pasar. Yo entré la última y allí estaba, sentado en la banqueta de la cocina. Al verme se levantó de golpe y se quedó mirándome sorprendido. Todos me saludaron, pero yo no abrí la boca. Tan solo le miré. Antes de que abriese la boca me acerqué a él le cogí de la camisa y estampé mis labios en los suyos.
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